En medio de esta historia aparece Danny Archer (Leonardo DiCaprio) un mercenario nacido en Zimbabwe sin escrúpulos que hará todo con tal de conseguir los diamantes que lo harán rico. Ahí
conocerá a Solomon Mendy (Djimon Hounsou), un pescador que tiene el sueño de que su hijo se realice y pueda salir de esa vida que llevan. Solomon encontrara un diamante rosa, una piedra grande por la cual los joyeros más poderosos del mundo pagarían mucha plata, esto es lo que desencadena la acción en la película la cual no parara hasta el final. Con un ritmo acelerado y un montaje que no da respiro, Solomon y Danny se conocerán en la cárcel y de ahí no se separaran hasta lograr sus respectivos objetivos.En el medio aparecerá Maddy Bowen (Jennifer Connelly) una periodista norteamericana que busca información para lograr hacer un artículo contra los poderosos del diamante y que oficiará de mediadora entre Dicaprio y Mendy. Siendo la única con sentimientos buenos en tierras africanas. Si, justo la norteamericana.
Al director Edward Zwick (El último samurai) le interesa mostrar con crudeza y violencia los maltratos y las vejaciones que se dan dentro del marco de una guerra civil, pero siempre dejando
un mensaje esperanzador y esperando que su mensaje llegue a la gente.Aunque al mismo tiempo que la película recaudaba millones en los Estados Unidos, la venta de diamantes aumentaba. Y aunque en el estreno de la película una de sus protagonistas, Jennifer Connelly, haya ido luciendo unos hermosos diamantes, sin antes aclarar que había exigido la correspondiente garantía de su proveniencia.La película es ágil, dinámica y tiene actuaciones muy buenas, con un final digno de Zwick. Y con un mensaje que solo servirá si nos hacemos cargo, aunque no compremos unos bellos diamantes.


