Asì empieza de manera altamente prometedora la ùltima pelìcula dirigida por Mel Gibson. A lo
que hay que agregarle que es hablada en dialecto Maya y es protagonizada por actores desconocidos y por gente del lugar. Todo muy meritorio de parte de este director que ya ha demostrado tener ideas muy originales.Ahora bien, las ideas pueden ser plasmadas totalmente en la pantalla o quedarse en el camino. Si Gibson no hubiera utilizado esa frase al comienzo de su pelìcula hubiera podido concluirse que su idea coincide con lo reflejado por la pantalla, pero cometiò el grave error de plasmar su idea en una frase y en dejar -cuando el film termina- mitad vacìa de sentido esa expresiòn. Ello por què? Porque este largometraje es sòlo una pelìcula de acciòn, no una màs, porque està originalmente concebida, pero no deja de ser eso y nada màs. Eso sì, una buena pelìcula de acciòn, con ritmo galopante, sin respiro, mucha violencia y hasta una pequeña ironìa final. Pero no es una pelìcula sobre la civilización maya y las razones de su extinción, ni profundiza en ello. Grandes aspiraciones contenidas en una frase que quedaron a mitad de camino.
En fin, esta historia sobre un aborìgen que intenta escapar de las garras de sus sacrificadores no da tregüa y nos mantiene en vilo, pero no responde ninguna pregunta històrica. Quedèmonos con eso y salgamos contentos del cine. Paula.

