Por tercera vez juntos: George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Andy García, Elliot Gould, Don Cheadle, Casey Affleck, Scott Caan y Carl Reiner, protagonizan, ahora junto a Al Pacino y Ellen Barkin, y dirigida por su papá, Steven Soderbergh, la tercera parte de la saga que convoca a los ladrones de guante blanco anti-violentos, que timan a los poderosos con ingenio y sin usar un arma, una revolución pacífica y elegante podría decirse. Y bien, esta vez, van tras el magnate hotelero Willie Bank (Pacino) dueño de varios hoteles ganadores del premio "5
diamantes", quien ha estafado a su amigo Reuben (Gould), que como consecuencia del disgusto sufre un infarto. La pandilla de güante blanco, liderada por Danny Ocean (Clooney), se preparará para dar un gran golpe al Bank Hotel de Las Vegas y dejar así al empresario fuera del negocio. Para ello utilizarán el ingenio, las ganas de divertirse y de vestirse con disfraces, toda la tecnología disponible y por sobre todo, la elegancia en el manejo del delito. Con manejos de cámara inusuales, pantalla dividida, angulos originales, el director juega a darle
permanentemente un toque distinguido al film y lo logra, tal como en las anteriores. Pero en esta última falla el manejo del suspenso, se convierte en una película previsible y sin demasiadas sorpresas y un poco pagada de sí misma. Por momentos, uno tiende a acomodarse en el asiento de la sala de cine, lo cual sabemos que implica algo de aburrimiento, es decir, existen momentos de estancamiento en la trama, en donde no basta la simpatía, la elegancia y las dotes físicas -en algunos casos- de los actores que protagonizan el film. Los protagonistas no defraudan, pero no olvidemos, que hablamos de actores -en la mayoría de los casos- de mucho oficio y que se encuentran por tercera vez en la piel de los personajes. Alguien dijo alguna vez "no todo lo que brilla es oro" y bien..... tenía razón, "Ocean's Thirteen" brilla pero no vale un renglón en la historia del cine. Paula.




